Psicología infantil 


La infancia tiene su propia forma de comunicarse y expresar sus sentimientos y dificultades. Por este motivo, entenderles y guiarles puede resultar una tarea complicada en ocasiones. Seguramente has seguido los consejos de personas que te han prestado su ayuda. Quizá has leído diferentes artículos, libros de crianza, etc. y has tratado de seguir los diferentes métodos que proponían. A pesar de haberlo intentado todo, no has conseguido los resultados deseados y como padre o madre, te sientes desbordad@.

En primer lugar, me gustaría felicitarte por todo el esfuerzo que has hecho. Si has llegado hasta aquí es porque deseas lo mejor para tu hij@ y estás buscando ayuda para hacer frente a sus dificultades.

En mis sesiones trato de crear un espacio de confianza en el que tanto el niñ@ como la familia podáis expresar libremente y sin juicios vuestras preocupaciones y dificultades, así como vuestras expectativas y  deseos.

Aunque ser conscientes de que nuestr@s hij@s sufren es un proceso también doloroso para las familias, la infancia es un momento idóneo para trabajar dificultades que podrían repercutir en su vida adulta.

¿Por dónde empezamos?


Tras un primer contacto por teléfono o e-mail, recogeré unos datos básicos (edad, motivo de consulta, etc.) y concertaremos una  cita.

Esta  sesión está destinada a los padres y madres: os pediré que me habléis de vosotr@s y exploraremos juntas el motivo que os lleva a visitarme. A partir de aquí acordaremos otra sesión en la que conoceré al niñ@ y nos pondremos todas a trabajar. Es importante para garantizar el éxito de la terapia que toméis una parte activa en el proceso.

Y, ¿en qué consiste la terapia?


A grandes rasgos, lo primero que hago es adaptar mi lenguaje al del menor.

Para l@s más pequeñ@s, éste suele ser el juego. A través de él plasman todo lo que no pueden decirnos con palabras, así que es el vehículo ideal para intervenir y conseguir superar sus dificultades.

L@s niñ@s mayores suelen comunicarse mejor con palabras, aunque a veces también les gusta jugar. Con ell@s utilizo diferentes técnicas orientadas de forma específica a sus dificultades.

Las terapias son personalizadas y se van adaptando al ritmo del menor. No existen fórmulas mágicas, como probablemente ya hayáis comprobado. No hay dos personas iguales y no a todos los niñ@s  les gusta trabajar de la misma manera. La realidad es que, cuando se sienten una parte activa de su terapia, los resultados son mejores y comienzan a verse antes.  Esto requiere también de un grado de compromiso por vuestra parte.  Vuestra participación en la terapia es indispensable para recuperar el equilibrio familiar.